ENCANTADO

Nosotros lo conocimos en una etapa que ya no era la mejor. Tenía muchos problemas fuera del ámbito laboral y le era inevitable llevarlos a cada entrenamiento. Eso decían, porque con nosotros siempre se manejó de manera respetuosa. Era el color de su piel, la de su cara, la que nos daba la pauta de que la heroicidad de a poco empezaba a ganarle el duelo a la trayectoria. Su mejor temporada fue la del 2000-2001, logrando el ascenso y luego el campeonato de primera división. Ahí nosotros ni existíamos o algunos tal vez estaban jugando en inferiores. Lo cierto era que todos sabíamos quién era y lo que había logrado. Cuando llegó, se presentó como si fuera cualquier hijo de Dios, pero a cada integrante del cuerpo técnico le dedicó seriedad y énfasis para decirnos qué había hecho cada uno para llegar hasta ahí. Los entrenamientos empezaron a ser totalmente diferentes a como eran. Desde lo técnico se enfocó en que trabajáramos en nuestros puntos débiles: los zurdos practicaban con derecha y viceversa, los defensores control, gambeta y definición; los mediocampistas no tener nunca la pelota y, luego, no dejar que el rival se las quitase, pero usando la pierna menos hábil y los delanteros ocupar roles defensivos mientras los defensores definían, o intentaban hacerlo. Desde lo táctico lo único que hizo fue consultarle a uno por uno qué posición disfrutaba más ocupar dentro de la cancha, la segunda pregunta fue qué puesto no le molestaría cubrir, dándole lugar a la tercera y última que era qué rol no ocuparía jamás si tuviese que elegir. Así organizó al equipo. No se puede negar que, al principio, el desconcierto era total y que para nuestra ubicación en la tabla (décimos de dieciséis) no era muy conveniente estar jugando al laboratorio. Aún así logramos terminar sextos esa temporada. Cuando promediaba el torneo siguiente, estábamos segundos a un punto del líder, con cinco fechas por jugar. Nos enfrentábamos al tercero y al término del primer tiempo íbamos 1 a 0 abajo y si hablamos de él ahora es, no solo por lo que significó en su mejor momento, sino también, por lo que nos dijo cuando las cosas se presentaban adversas: "Jóvenes, si hemos llegado hasta aquí es por el esfuerzo de todos y cada uno. Queda poco para terminar el campeonato y creo que lo vamos a ganar. Es una certeza que me llega casi de forma intuitiva, pero no por eso menos infalible. También ha sido una certeza para mí algo que me viene sucediendo incluso antes de agarrar este plantel. Algo que es tan adverso como ir perdiendo un partido clave durante los cuarenta y cinco minutos iniciales. Algo que logré cambiar incluso contra todo lo establecido por este contexto futbolístico que nos rodea. En contra de las tradiciones, del folclore, del periodismo, incluso en contra de mi familia. Es preciso para mí decirles, porque lo intuyo necesario, que hace un tiempo estoy en pareja con un ex compañero de mi época de futbolista. Y estoy muy feliz. Digamos que estoy encantado de poder decírselos."  

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