1) Los títulos de los textos son palabras aleatorias. 2) Dichas palabras aparecerán en algún lugar incierto del texto. 3) El contenido de lo escrito no responde al sentido deliberado de tales palabras; también es un producto del azar. 4) La extensión de cada texto es la digitilización de una página escrita a máquina (Olivetti Lettera 32).
CÁSCARA
CONTINUUM
Esto sucede, como debe ser, en el viaje de regreso a casa desde el trabajo arriba de un colectivo. Quien narra se toma el atrevimiento deliberado de observar críticamente a los que comparten el habitáculo enlatado con él. Se hace el que escucha música pero no tiene puesta ninguna melodía, solo se dedica a escudriñar y escuchar. El área, en general, está muy callada de voces; no así el exterior motriz, que ofrece el típico concierto de una ciudad metropolitana un miércoles a las cuatro de la tarde. También la luz del sol brinda imágenes nítidas de los rostros con sus arrugas graduales en tanto la edad que se pueda adivinar; siendo que la faena diaria acelera el ocaso de muchas pupilas aún jóvenes. De todas maneras, fue una piel pulida y clara, tersa y blanquecina, la que le llamó la atención y prometió no olvidarse o retener lo más eficientemente para luego describirla con detalle. La cualidad de impoluto que lo sorprendió no venía de un recién nacido o de alguien cuya procedencia genética debería ser suficiente, sino de la sorpresa que daba esa piel al encontrarse en contacto con raros estímulos después de mucho tiempo. Raros para esa piel, pero no para el común de las pieles. Lo segundo fue adivinar la edad, y aunque al principio le pareció sencillo decir 16 o 17 años, después empezó a visualizar otras cosas que lo hicieron dudar: las uñas tenían una amarillento aspecto que mostraban una decena de pliegues que solo el tiempo da; las medias estaban un tanto caídas y dejaban ver un bello renegrido y rizado, rodeado de algunas manchas o moretones, incluso alguna várice arácnida; la calidad del cabello era demasiado escasa, como de una persona con insuficientes nutrientes corporales como para darle un mínimo de vigor. Un leve movimiento acomodándolo detrás de la oreja reforzó la idea de que ese supuesto joven níveo hacía mucho, demasiado posiblemente, tiempo no salía de su casa. Un último detalle lo convenció: la patilla estaba crecida confundiéndose con el nacimiento de su barba. Tanto uno como otro formaban un continuum que no transmitía un estilo estético determinado sino más bien el resultado de cierta dejadez existencial o, como prefirió considerar, el efecto de un millar de horas frente a una pantalla (o a varias) sin salir de casa. Una vez centrado en ese pasajero, llegaba el momento de pensar lo que él estaría pensando. Ya no había vuelta atrás, era una de las necesarias y clásicas jugadas del observador crítico que después pasa todo a palabras. Era el momento de convertirse en Dios. Se acomodó en su asiento e ideó: "No estuvo tan mal salir, aunque ahora estoy un poco inquieto. Me siento el olor. Eso no está bueno. El sol está fuerte, aunque hace bien. Esa piba que se subió está linda, creo que la vi en Tik Tok, nah, qué digo, si las de Tik Tok no viven acá. ¿O en Instagram era? Qué se yo. Igual esto está bueno, es como tener una vida más. Como en Dark Society II. Al final, los videojuegos me sirvieron para entender que si entreno mis diferentes skills puedo desempeñarme mejor o peor en la realidad. Sociabilidad: 4, Inteligencia: 8, Encanto: 6 (hasta 7 alcanzo); Estilo: 9; Experiencia: 5; Personalidad: 7, Misterio: 8; Tecnología: 9; Dinero: 4. Tengo que estar atento, en una de estas tengo que tocar el timbre. Mejor me paro. Mirá ese, se hace el que escucha música y me mira como un acosador. La calle está llena de locos."